Blindaje Biológico para épocas de sequías
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que el fenómeno de El Niño se intensifique hacia finales de 2026 y pueda extenderse hasta febrero de 2027. Para el sector agrícola, este escenario representa un desafío frente a la disponibilidad de agua y las condiciones de estrés que pueden enfrentar los cultivos.
Ante este panorama, la agricultura puede pasar de una respuesta reactiva a una estrategia de preparación anticipada. Aquí los bioinsumos cobran relevancia. Biofertilizantes, microorganismos promotores del crecimiento vegetal, hongos micorrízicos y bioestimulantes pueden contribuir a fortalecer procesos relacionados con el desarrollo radicular, el equilibrio hídrico y la respuesta fisiológica de las plantas frente a condiciones de estrés.
Prepararse para la temporada seca
La estrategia no consiste en esperar a que el cultivo presente síntomas de déficit hídrico, sino en crear previamente condiciones que favorezcan una planta mejor preparada para responder cuando la disponibilidad de agua disminuya.
La aplicación de bioinsumos como DIMAZOS®, a base de Azotobacter chroococcum y Azospirillum sp., y FOSFOBIOL®, a base de Penicillium janthinellum, puede favorecer:
- El desarrollo y la exploración del sistema radicular.
- El aprovechamiento de agua y nutrientes.
- Procesos fisiológicos asociados a la respuesta frente al estrés.
- La interacción entre la planta y los microorganismos de la rizosfera.
¿Cómo actúan los bioinsumos frente al estrés hídrico?
1. Favorecen la exploración radicular
Un mayor desarrollo del sistema radicular brinda a la planta mayores oportunidades para explorar el suelo y aprovechar los recursos disponibles.
2. Contribuyen al equilibrio hídrico
Cuando disminuye la disponibilidad de agua, las células vegetales deben mantener su equilibrio hídrico para conservar su funcionamiento.
Las plantas pueden acumular solutos compatibles, como prolina, azúcares solubles y betainas, que participan en el ajuste osmótico. Algunos microorganismos y bioestimulantes pueden favorecer estos mecanismos de respuesta durante períodos de déficit hídrico.
3. Favorecen la respuesta frente al estrés
El estrés calor desencadena cambios hormonales en la planta, entre ellos la regulación del etileno, una hormona que puede aumentar bajo condiciones de estrés y afectar el crecimiento.
Algunas bacterias promotoras del crecimiento vegetal producen ACC desaminasa, una enzima capaz de degradar ACC, precursor del etileno. Este mecanismo ha sido estudiado como una de las vías mediante las cuales determinados microorganismos pueden favorecer la tolerancia de las plantas al estrés.
A su vez, el ácido abscísico (ABA) participa en la respuesta de la planta al déficit hídrico y en la regulación estomática, ayudando a controlar la pérdida de agua.
4. Favorecen los mecanismos de protección
El déficit hídrico puede generar estrés oxidativo en la planta. Los microorganismos benéficos han sido estudiados por su capacidad para favorecer los sistemas antioxidantes y contribuir a la respuesta de la planta frente a condiciones adversas.
La biología como estrategia preventiva
Preparar el suelo y el cultivo mediante un manejo agronómico integral con nuestros bioinsumos permite crear mejores condiciones para que las plantas enfrenten períodos de menor disponibilidad de agua.
En este contexto, nuestros bioinsumos pueden convertirse en aliados dentro de una estrategia de manejo preventivo, favoreciendo la interacción entre suelo, microorganismos y planta.
Cabe destacar que no se trata de prometer que un bioinsumo elimina los efectos de la sequía, sino de preparar la planta para responder mejor ante la adversidad climática.
